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Alimentación en la tercera edad

Muchas personas le temen a la llegada de la vejez. Es cierto que muchas cosas cambian, nuestro cuerpo no responderá como lo hacía antes y nuestros movimientos se harán algo más lentos y calculados. Sin embargo, también es verdad que con las canas llega la experiencia y el conocimiento que queda después de haber recorrido un largo trayecto que nos trajo hasta donde nos encontramos. Alcanzar la tercera edad no es una tragedia, ¡al contrario!, es todo un logro, y en esta bella etapa necesitamos adoptar nuevos cuidados para tratar de sobrellevarla lo mejor posible. Entre esos cuidados está el tema de la alimentación, y es de lo que vamos a hablar en el presente post.

 

Cuando nos hacemos abuelos la nutrición adquiere un papel destacado. Una dieta baja en sal, alimentos con bajos contenidos de grasa saturada, muchas frutas, verduras y fibra debería ser la constante de nuestros menús, tengamos claro que con los años se incrementa el riesgo de padecer enfermedades coronarias, cerebro vasculares, osteoporosis y diabetes, entre otras, por lo que ya no podremos disfrutar como lo hacíamos antes de ciertas comidas.  Con la vejez el cuerpo estará más proclive a almacenar más grasa corporal alrededor de la cintura; la masa muscular irá desapareciendo paulatinamente y nuestros dientes (los que queden), tendrán problemas para masticar los alimentos. Si en nuestra juventud no lo hicimos, ahora es el momento de comenzar a llevar una dieta saludable; alimentos que aporten las vitaminas y la fibra que necesitamos aunado a una rutina física que nos ayude a estar en forma es lo ideal para recorrer satisfactoriamente esta etapa otoñal.

 

 

Con los años nuestros huesos comienzan a perder minerales, algo que afecta principalmente a las mujeres postmenopáusica ya que, cuando se comienza a producir menos estrógeno se incrementa la pérdida de hueso. Llegados a este punto, es crucial que comencemos a incluir alimentos ricos en calcio y vitamina D. Adicionalmente el médico podrá recomendar algún suplemento diario de estos dos nutrientes. Los investigadores y científicos han empezado a considerar otras alternativas para tratar el problema de la osteoporosis; de acuerdo con el sitio http://www.economiaynegocios.cl/, una dieta rica en soya podría prevenir esta enfermedad; según este portal, las isoflavonas, que son un grupo de sustancias con una estructura parecida a la que presentan los estrógenos y que están en la soya tendrían un efecto positivo en la prevención de pérdida de hueso.

Otro problema que puede presentarse en la tercera edad es el de la acumulación de placa, conocida como arteriosclerosis. El riesgo es inminente cuando dicha acumulación se da en las arterias que abastecen al corazón y al cerebro. Para contrarrestar esta peligrosísima acumulación es indispensable que comencemos a incluir desde ya en nuestro menú más pescado, frutas, verduras y granos enteros.

 

Cuando nuestros viejitos llevan una dieta incorrecta, desequilibrada o insuficiente se presenta malnutrición. Síntomas como cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, anemia, aparición de úlceras, alteración en la vista y heridas que se demoran en cicatrizar caracterizan esta condición que se produce cuando no se están ingiriendo las vitaminas y demás nutrientes necesarios. Es crucial por eso que estemos atentos a la calidad de comida que vamos a darles; fraccionar las comidas en cuatro o cinco veces al día, y no saltarse jamás el desayuno. Se recomienda también tomar líquidos entre comidas, especialmente mucha agua para permanecer hidratados. A estas alturas los alimentos deben ser fáciles de masticar y deglutir. No es conveniente abusar del café y bebidas excitantes, al igual que de los  licores y bebidas azucaradas.

 

 

Image by Inti

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